02×15 Los escritores que no amaban a las mujeres (Especial 8M)

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Un año más, nos vemos obligadas a hacer un especial 8M (aquí podéis ver el del año pasado). Que ya te avisamos, Antonio Luis: nosotras (las mujeres) somos las primeras a las que nos encantaría dejar de tener un «Día de la Mujer», así que probad a dejar de oprimirnos, matarnos y abusar de nosotras y, con un poco de suerte, el 8 de marzo será solo un día más del final del invierno.

Pero no. Toca luchar un día más (no festejar, por favor; no más felicitaciones por ser mujer, porque de verdad que no podemos más con nuestra vida). Toca analizar, este año, en este especial 8M de Desquiciadas de Libro, los machismos, micromachismos y macromachismos del mundo literario. Y del editorial. Que no es lo mismo, aunque lo parezca.

En este episodio tenemos un poco de todo. Empezamos fuertecito con un texto de Chéjov en el que se dicen cosas «adorables» sobre las mujeres. Spoiler: somos culpables de todo lo malo de la vida. Y seguimos con una hermosísima recopilación de descripciones de… tetas. Sí, tetas. Por parte de autores contemporáneos, que no os creáis que mejoran en mucho a los decimonónicos.

La segunda parte del episodio la centramos en los machismos del mundo editorial, que nos asustan si cabe más que los literarios. Al fin y al cabo, estos últimos son ficción y los editoriales son muy (demasiado) reales. Que las mujeres seamos aplastante mayoría en carreras de letras, cursos de escritura, presentación de manuscritos a editoriales y concursos, etc. no es obstáculo para que sigan publicándonos menos. Tampoco que supongamos el 72% del público lector.

Y es que, al fin y al cabo, una inmensa mayoría sigue pensando que nosotras escribimos para un público femenino y ellos… para todo el mundo. Si no os lo creéis, haced el mismo experimento que nosotras: pensad en cuántos hombres cultos conocéis que reconozcan sin rubor no haber leído a Jane Austen o a las Brontë (sin perder por ello ni un ápice de prestigio), alegando que «No me interesan ese tipo de historias». Y pensad a continuación qué dirían de una mujer culta que dijera igual de alto y claro que no lee a Dickens porque no le interesan sus movidas.

Y hablando de experimentos, acabamos quizá con el más desolador: si queréis que la furia feminista os invada de pies a cabeza, probad a buscar el Google consejos para conciliar maternidad y profesión creativa. Hay cientos de entradas dedicadas a ello. Y, a continuación, cambiad la eme por la pe. No, no es un error de vuestro ordenador. No hay en todo el maldito universo de internet ni UN solo artículo que haya considerado necesario explicarles a los hombres cómo conciliar la profesión de escribir con el hecho de tener descendencia. A veces nos da por pensar… que son mucho más listos de lo que parecen. Mal, desde luego, no se lo han montado con esto del patriarcado.

¡A seguir luchando!